Derecho Del Tránsito:

Transferencia de Vehículos

Los vehículos motorizados son bienes muebles, por tanto la constitución del dominio, transmisión, transferencia y los gravámenes que recaigan sobre ellos, se sujetan las reglas comunes establecidas en la legislación civil.  Por tanto conviene señalar brevemente cuales con éstas.

En primer lugar, para llegar a ser propietario de una cosa se requiere de un título que sirva para transferir el dominio, como por ejemplo, una compraventa o una permuta.  Además se necesita un “modo de adquirir”, que generalmente será la “tradición”, la cual es definida por el Código Civil en su artículo 670 como “la entrega que hace el dueño de ellas a otro, habiendo por una parte, la facultad intención de transferir el dominio, y por la otra la capacidad e intención de adquirirlo”.  La entrega puede ser real o simbólica.

En el caso de los bienes muebles, estos actos jurídicos, título y modo de adquirir, no requieren de formalidades, es decir, la ley no exige formas particulares de llevarlas a efecto.  Así, en la compraventa, basta que las partes se pongan de acuerdo en la cosa y en el precio para que se entienda que el contrato se ha celebrado.   En cambio, en los inmuebles si se establecen formalidades.  Así, la compraventa de un inmueble debe llevarse a efecto por escritura pública, de lo contrario no es válida, y la tradición sólo puede realizarse mediante la inscripción en el registro que lleva el Conservador de Bienes Raíces.

De acuerdo a lo explicado se concluye que, por ejemplo, la compraventa, permuta y otros contratos que sirvan para transferir el dominio de vehículos motorizados pueden ser consensuales, es decir, basta el acuerdo de las partes para que se entienda celebrado y surjan las obligaciones propias de la compraventa, vale decir, por una parte, pagar el precio convenido, y por la otra, entregar (hacer tradición) del bien.

Sin embargo, en la práctica, se debe realizar diversas actuaciones para poder transferir un vehículo.  Pero se debe tener presente que las normas establecidas en la Ley de Tránsito no modifican este régimen común a los bienes muebles.  Las gestiones que deben llevarse efecto tienen sólo un fin probatorio y de control.  Es necesario tener claridad con respecto a la distinción por las consecuencias jurídicas que puede tener en un caso dado.

Hechas estas aclaraciones se detallará en los párrafos siguientes cuales son las gestiones que deben efectuar quienes intervienen en la transferencia de un vehículo.

En primer lugar, la ley creó el Registro de Vehículos Motorizados, a cargo del Servicio de Registro Civil e Identificación, en el cual deben efectuarse las siguientes gestiones relativas a vehículos motorizados:

·        Se inscribirán los vehículos y la individualización de sus propietarios

·        Se anotarán las patentes únicas que otorgue el Servicio.

·        Se anotarán las alteraciones en  los vehículos que los hagan cambiar su naturaleza, sus características esenciales, o que los identifican.

·        Se anotarán su abandono, destrucción o desarmaduría total o parcial.

·        Se inscribirán las variaciones de dominio de los vehículos inscritos. 

·        Podrá requerirse también que en dicho Registro se anoten los gravámenes, prohibiciones, embargos y medidas precautorias que les afecten.

 

La inscripción de un vehículo se efectuará al otorgarse la patente única, ante cualquier Oficial del Registro Civil del país.  El adquirente deberá solicitarla dentro de los 30 días siguientes a la fecha de su adquisición.  La sanción de esta omisión consiste en una multa por un valor de 135.000.- a 1.345.000.-, los cuales rigen hasta el 28 de febrero del año 2001.

Para efectos de las anotaciones señaladas, el propietario está obligado a dar cuenta de que se realizó la correspondiente alteración o que el vehículo se destruyó, según el caso. 

De acuerdo con lo señalado en párrafos anteriores, la inscripción de las variaciones de dominio no es necesaria para transferirlo. Sin embargo, tiene importancia pues se presume propietario de un vehículo motorizado la persona a cuyo nombre figure inscrito en el registro.  Esta es sólo una presunción, por lo que se puede probar por otros medios quien es el propietario. Pero, si el vehículo se ve involucrado en un accidente que produzca daños, la persona a cuyo nombre figure inscrito tendrá que defenderse en el proceso, por la responsabilidad que la ley le impone, lo cual acarreará gastos, molestias, etc. 

 

La ley establece que si el acto que sirvió de título a la trasferencia fuere consensual, se acreditará mediante:

·     Declaración escrita conjunta que suscribirán ante el Oficial del Registro Civil el adquirente y la persona a cuyo nombre figure inscrito el vehículo, o

·      Instrumento público.  Por ejemplo, por escritura pública, pues, a pesar de que el acto sea consensual, nada impide que las partes, para mayor seguridad, por ejemplo, para facilitar el cobro del precio, celebren el acto por este instrumento.

·      Instrumento privado autorizado ante notario.  Esta es la forma más usual.

 

El adquirente de un vehículo motorizado, por acto entre vivos o por sucesión por causa de muerte,  podrá solicitar ante cualquier Oficial Civil del país, que se inscriba el vehículo a su nombre, acreditando previamente el título de dominio.  Podrá, igualmente, solicitar un certificado que pruebe haber requerido la inscripción.  El título se refiere al acto en virtud del cual se realizó la transferencia, por ejemplo, una compraventa, donación, permuta, etc.

En relación con la inscripción de los gravámenes, prohibiciones, embargos y medidas precautorias, no es requisito para que se constituyan, pero resulta conveniente hacerlo para que los terceros estén en conocimiento de la situación en que se encuentra un vehículo, por ejemplo, si se ha constituido en prenda.  En este caso, si un tercero adquiere un vehículo dado en prenda, pero de cuya constitución no se dejó constancia en el Registro, no se podrá hacer valer contra aquel dicho gravamen.

La transferencia de vehículos motorizados está afecta a un impuesto de 1,5% del precio de venta o del avalúo fiscal, según cual sea mayor.  Este debe ser pagado antes de realizar las inscripciones que correspondan.  Además, si se suscribe un instrumento ante notario, éste exigirá comprobante de haber pagado dicho impuesto para autorizarlo, pues la ley le exige que, en las actuaciones que autorice, fiscalice que se hayan pagado los impuestos que correspondan.

Las notarías llevan un Registro Especial de Vehículos, en el cual se anotan en forma correlativa los contratos que sirvan para transferir el dominio de los vehículos, autorizados durante el año.

En resumen, para transferir el dominio de vehículos motorizados no es necesaria formalidad alguna, como requisito de validez de la misma, antecedente que es necesario tener presente por la trascendencia jurídica que puede llegar a tener en un determinado caso.  Sin embargo, la ley, para fines probatorios y de control, obliga a los adquirentes a solicitar ciertas inscripciones ante el Registro Civil.  La acreditación del acto que sirvió de título a la transferencia, para efectos de practicar la inscripción de las variaciones de dominio, se efectúa mediante alguna de las formas establecidas, vale decir, declaración, instrumento público o instrumento privado.  La forma más usual es la suscripción de un instrumento público ante notario por los contratantes, previo pago del impuesto antes mencionado.

Se debe dejar en claro, además, que la ley sanciona con fuertes multas la no inscripción del vehículo, actuación distinta a la inscripción de las variaciones de dominio.  Recordemos que el vehículo se inscribe al momento de otorgarse la patente única.